jueves, 20 de marzo de 2008

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Que la paz de Jesús, nuestro redentor, esté con todos ustedes.
A través de este medio, quisiera expresar a todos un profundo afecto en el Espíritu, el mismo que animó al Señor en su entrega, y el que lo hizo resucitar para nuestra esperanza.
Que la Pascua de Cristo traiga vida nueva a nuestros corazones y haga de todos nosotros mensajeros de misericordia e instrumentos de la Providencia.
Dios les bendiga a todos.